El libro que hoy nos ocupa es una pequeña gema oculta en el transcurso de la historia (al menos para los lectores de la actualidad, puesto que yo no he oído ni leído en ninguna parte nada al respecto). Se trata de Adiós, Señor Chips de James Hilton. Este escritor es mundialmente conocido por su novela Horizontes Perdidos, con la que convirtió el ficticio monasterio de Shangri-la en un icono cultural para representar una utopía paradisíaca ideal.
| Poster de la película de Horizontes Perdidos (1937) |
Aunque menos conocida, Adiós, Señor Chips es una lectura igualmente refrescante y tranquilizadora. La trama narra la vida y enseñanzas de un profesor llamado Chipping, que imparte clases desde finales del siglo XIX en una típica escuela inglesa de anticuadas y regias costumbres. Chipping es el prototipo de caballero inglés de toda la vida durante la época victoriana. La narración proporciona una tierna visión de las maneras que tenía el Señor Chips de dirigir las clases y establecer relaciones profesor-alumno a lo largo de toda su existencia. El lector será testigo de la evolución que tendrá lugar en un profesor que se veía dominado por la timidez al iniciar la carrera de obstáculos que es la enseñanza, convirtiéndose en un avezado maestro de latín y griego con experiencia y tino hasta para asumir la dirección de Brookfield, el magnífico colegio que aparece en el libro.
La novela tiene un marcado tono sentimental, que en ocasiones, y dependiendo del lector, puede llegar a ser excesivamente tierno, pero que al fin y al cabo otorga un aire especial y cariñoso a la historia. Hilton exhibe además a través de su protagonista una gran nostalgia por la época victoriana, así como un profundo respeto a los más tradicionales valores ingleses.
Un elemento también muy presente en el argumento es la evolución social e histórica de finales del siglo XIX e inicios del XX. Somos testigos parcialmente de las sucesivas guerras y conflictos (con énfasis en la Primera Guerra Mundial) que han tenido lugar a lo largo de la historia con una perspectiva distinta a la puramente bélica: la de unos profesores y estudiantes que deben continuar con la labor de la docencia mientras sea posible. Cabe subrayar que Hilton se inspiró, además de en sus propios años como alumno en instituciones del estilo de Brookfield, en su padre y un profesor suyo llamado W. H. Balgarnie, dos de las figuras que más le marcaron en su vida.
Para finalizar, es destacable comentar que la novela es considerablemente corta (apenas consta de 100 páginas), por lo que es una lectura recomendable cuando lo que buscamos es algo rápido y sencillo de asimilar. Esto último lo digo porque está escrita en un formato fácil y sin grandes pretensiones, de manera que no hay grandes acrobacias literarias contra las que pelearse al leer sus líneas.
Por último, pero no menos importante, aprovecho para desearos a todos un Feliz Año 2024, que venga repleto de buenas nuevas y alegría. 🎄🥰🌟💖🌙














