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martes, 30 de diciembre de 2025

Walking the Dog - G. Gershwin


 

Ahora que se acerca el final de un año verdaderamente repleto de emociones "intensas", me apetecía aportar una entrada con un vídeo que me gusta mucho ver de vez en cuando y que creo que le puede elevar el estado de ánimo a un muerto. 

Se trata de una representación de la pieza "Walking the Dog", de George Gershwin. Esta pieza la encontré por mi cuenta buscando en Internet música de Gershwin, que a mí personalmente me encanta. Yo no conocía la pieza, y realmente creo que no es demasiado popular dentro de lo que hay dentro de la música de Gershwin, pero al parecer fue compuesta como parte de la banda sonora de la película de Fred Astaire "Shall we dance?". Aparece en una simpática escena en la que los protagonistas pasean a unos perros en la cubierta de un barco. Aparentemente, Gershwin compuso esta banda sonora tan ligera y desenfadada como una crítica hacia la tendencia que había en Hollywood de crear bandas sonoras excesivamente recargadas. 

El vídeo que adjunto en esta entrada me gusta particularmente porque es una representación original y alegre en un entorno clásico de concierto, que suele ser mucho más regio y serio, o al menos eso se espera normalmente. La música es descriptiva por sí misma, prácticamente puedes ver la escena que tenía en mente el compositor, con un perro alegre paseando feliz al lado de su amo. Precedido por unas notas introductorias que son como una pincelada que nos presenta el cuadro que vamos a ver, el clarinete lleva la voz cantante, lo que yo identifico con el curso de los pensamientos y sentimientos de un perro distraído, mientras que el acompañamiento de cuerdas funciona prácticamente como el ritmo de los pasos del dueño, inexorable pero alegre. Luego lo sigue un breve fragmento más melódico y romántico en el que ese ritmo de los pasos queda un poco más disimulado, momento en el que me gusta imaginar que han parado de pasear brevemente para apreciar el paisaje que les rodea, en mi cabeza Central Park, como no puede ser de otra manera. Escuchando la música tengo la impresión de que todo sucede durante un otoño en Nueva York, y cuando se detienen están observando las hojas caer. 

Por supuesto, luego vuelve el tema inicial y se reanuda el paseo, con incluso un poco más de brío que al inicio. Hacia el final se produce un intercambio entre el violín y el clarinete que me encanta, porque además de que parece una conversación perro-amo, las interjecciones del clarinete son una imitación perfecta de un perro ladrando. 

Y ya para rematar, la sorpresa final, que mejor la veis vosotros mismos en el vídeo, puesto que no tiene desperdicio. 

Para finalizar, solo queda decir que espero que os guste esta banda sonora tan magnífica y caracterizada por el mejor jazz clásico de Gershwin.

 


domingo, 30 de junio de 2024

Hannibal - Thomas Harris




La novela que traigo para despedir el mes de junio no es apta para aquellas personas sensibles y fáciles de impresionar. Se trata de Hannibal, de Thomas Harris, segunda parte de la famosa saga del icónico psicópata Hannibal Lecter. Al formar parte de una saga de novelas, es cierto que lo recomendable sería leerlas todas en orden, pero en mi caso me he permitido esta excepción puesto que he visto toda la saga de películas basadas en los mencionados libros y estaba familiarizada con la trama. No obstante me he propuesto leer los otros dos en cuanto tenga ocasión de hacerme con ambos volúmenes. 

Así pues, voy a explicar un poco quién es Hannibal Lecter y la trama de esta novela. 

El Dr. Hannibal Lecter es un inquietante personaje que nos presenta Thomas Harris en su novela El Silencio de los Corderos. Lecter es un célebre psiquiatra de Baltimore que se encuentra en prisión con numerosos asesinatos a sus espaldas con una inquietante característica común: el doctor se come a sus víctimas. Esta perturbadora costumbre le vale el apodo que se le impone en su última novela, “Hannibal el Caníbal”. En El Silencio de los Corderos, la protagonista es Clarice Starling, una joven aprendiz del FBI que se ve obligada a solicitar la ayuda del doctor para descubrir y atrapar a un asesino en serie apodado Buffalo Bill que está aterrorizando la zona de la costa este de Estados Unidos. A lo largo de la trama somos testigos de un personaje peculiar que a pesar de hallarse en una posición a priori inferior (por hallarse encarcelado), se halla en una posición de completo dominio de sí mismo y de la situación en todo momento, con capacidad de infundir terror en aquellos que le rodean incluso a través de las mamparas y los barrotes de hierro de sus celdas. Finalmente (aquí viene un pequeño spoiler para aquellos que no hayan visto El Silencio de los Corderos), el inteligente doctor logra escaparse hacia su libertad con un retorcido plan que deja detrás nuevas víctimas y una ingeniosa huida que no deja indiferente a nadie que haya visto la película alguna vez. 

Hannibal, la novela que pretendo tratar en este post, se inicia 7 años después, y en esta ocasión, Clarice Starling y el doctor Lecter comparten a partes prácticamente iguales el protagonismo. El libro se inicia con un vistazo a la vida actual de Starling, tras pasar años de su éxito de la anterior novela, y somos testigos de las dificultades a las que se enfrenta como mujer en el FBI que trata de hacerse respetar en un ambiente de agentes y jefes que la miran por encima del hombro, considerándola como alguien que tuvo un solo triunfo notorio años atrás y no ha sido capaz de evolucionar más allá. 

Cuando nos reencontramos con el personaje de Lecter, descubrimos dónde se ha ubicado tras su extravagante huida del país. Y es que un personaje tan sofisticado y culto como el sagaz doctor no podría haber elegido un sitio cualquiera para crear su nueva vida, sino que se ha instalado en lo mejor de la cuna de la cultura clásica: Italia. Concretamente, nos lo encontramos en Florencia, bajo el pseudónimo de Doctor Fell. A pesar del tiempo y la distancia que le separan de sus breves interacciones con la agente Starling, el doctor ha seguido con atención las evoluciones de Clarice en Estados Unidos. Es así como lee acerca de una bochornosa intervención policial en la que se vio envuelta la agente tras la cual el FBI la deja vendida ante los medios de comunicación. A raíz de este desafortunado golpe del destino para Starling, Lecter le envía una misiva de su puño y letra con intenciones encontradas: por un lado le reconforta por su situación, pero por otro le escribe sobre los conflictos internos que él descubrió e intuyó en Clarice. 

Pronto aparece un nuevo personaje en juego, una de las tres únicas víctimas supervivientes del psiquiatra: Mason Verger, un pedófilo homosexual al que el doctor obligó a desfigurarse y lesionarse de por vida, quedando recluido para siempre a una cama sin poder mover nada más allá de la cabeza. Este hombre pertenece a una familia extremadamente acaudalada, y está dispuesto a emplear todo el tiempo, dinero, y energía que haga falta para encontrar al psiquiatra causante de sus males y torturarle hasta acabar con su vida.

Así es como se nos presenta el planteamiento de la trama. Aparecen algunos más personajes relevantes como Barney, al que ya conocíamos de la anterior novela, o el inspector Rinaldo Pazzi, un policía italiano que empieza a sospechar de la auténtica identidad del doctor Fell y decide encargarse por su cuenta para delatar a Lecter y cobrar una jugosa recompensa ofrecida por Verger. 


La novela tiene un ritmo rápido, de lectura vertiginosa y escalofriante. Como he dicho anteriormente, no es apta para grandes sensibilidades, ya que se ofrecen repugnantes y vívidos detalles en muchas ocasiones de los vicios, delitos y perversiones de algunos de los personajes. Personalmente, no suele gustarme demasiado el terror o este tipo de crudezas, y en ciertos momentos resultaba desagradable leer ciertas perturbadoras descripciones, pero debo admitir que el libro me ha conseguido atrapar igualmente. 


La película, dirigida por Ridley Scott (director al que admiro muchísimo) y adaptada por el mismo Thomas Harris, es una maravilla cinematográfica. La recomiendo tanto como las otras dos que forman la trilogía, en su conjunto son una genialidad tanto en los elencos como en las imágenes y narrativa en general. Anthony Hopkins realiza un trabajo brillante al adaptar los manierismos y personalidad general del psicópata caníbal, aportando mucha clase a un personaje al que sería muy fácil detestar pero acabas admirando en cierto modo. 

Todo esto, junto a la presencia de magníficos actores como Julianne Moore o Gary Oldman, es garantía de una película de alto nivel.




Cabe destacar que la película tiene un final muy diferente al del libro, lo cual no es bueno ni malo, puesto que creo que ambos finales son razonables. De todos modos, personalmente me gusta más el final de la novela, el cual no voy a desvelar para no hacer spoilers, porque me parece que aunque en el mundo real sería quizás más fantástico o impensable que el de la película, es más lógico por el cariz y dirección que lleva la trama para los dos personajes. Como siempre, si habéis leído la novela y visto la película, os invito a comentar cuál es vuestra opinión respecto a este tema y cuál fue el final que más os gustó. 

What is life - George Harrison

Para despedir el mes de mayo aporto con esta entrada una canción que me resulta apropiada para este momento del año. Se trata de "What ...