En el post de hoy me apetecía escribir un poco sobre una de mis películas favoritas de toda la vida. Se trata de La Princesa Prometida, película de los años 80.
Esta película ha sido de mis favoritas desde la infancia. Para empezar, sigue el formato de una historia dentro de otra historia, lo que llamaríamos "narración enmarcada". Ejemplos de este tipo de narración se pueden encontrar ya en piezas de literatura como las Mil y Una Noches o en obras de Shakespeare como Hamlet. A mí me encantaba este tipo de narración cuando era pequeña, otro ejemplo de ello es una de mis novelas favoritas de cuando era pequeña, La Historia Interminable de Michael Ende.
Así pues, el formato es interesante a la vez que peculiar, puesto que tampoco es el más común en películas de gran público.
En esta película, la historia en la que se enmarca la segunda historia es la de un niño que está enfermo y tiene que guardar cama. Su abuelo viene a visitarle y a leerle un cuento que se lee a las personas enfermas en su familia desde hace siglos. La historia que le cuenta es la de La Princesa Prometida. Este marco narrativo siempre me gustó, puesto que todos hemos estado enfermos de pequeños alguna vez, y que alguien te hiciera compañía, o distraerte con un libro o una película eran los mejores consuelos que se podía tener.
Además, la dinámica del abuelo contando la historia al niño, con las interjecciones de este por en medio, hace que la historia resulte fluida y ubica al espectador en determinados puntos de la narración.
La historia que cuenta el abuelo es la parte más extensa de la trama de la película, narrando una historia que sucede en el imaginario país de Florín. Cuenta la historia de una granjera cuyo novio pierde la vida en un barco y es posteriormente obligada a casarse con el detestable príncipe de la nación. En un giro de los acontecimientos, la joven es secuestrada poco antes de que tenga lugar la boda por tres individuos muy peculiares: un espadachín español, un astuto siciliano, y un forzudo gigante. A lo largo del secuestro, los tres criminales son perseguidos por un misterioso enmascarado que les complica la situación a todos.
No sigo explicando más porque no quiero hacer spoiler a aquellos que no la hayan visto, pero merece mucho la pena, casi me cuesta parar de contar lo que pasa a continuación.
En esta historia, tal y como cuenta el abuelo, hay de todo: esgrima, combates, torturas, venganzas, gigantes, milagros, persecuciones, fugas, amor verdadero, milagros...
Por ello, creo que es una película la puede disfrutar cualquier persona, desde un niño muy pequeño hasta una persona "seria y adulta".
Además, el otro día pensaba que, con todos los avances que se han realizado en la actualidad con la IA, las pantallas verdes, y las CGI en el cine, sigo prefiriendo una película como esta que, siendo de los años 80, tiene decorados hechos con papel cartón y paisajes pintados en el fondo, pero que me meten más en la historia y se disfrutan mejor.
Otro factor que me encanta de esta película es el componente del honor y la importancia que se le da al ser en cierto modo una novela de caballería. Es algo que en las películas más recientes no siempre se le otorga la importancia que se le solía dar.
Por no hablar del sentido del humor que tiene la peli y todos sus personajes, con un diálogo rápido e inteligente del que nunca me cansaré.
La película consta con una estupenda banda sonora compuesta por el magnífico Mark Knopfler que es el colofón de una historia perfectamente contada por los actores (Cary Elwes, Robin Wright, Mandy Patinkin...) y ambientada en paisajes tan increíbles como los acantilados de Moher.
Cabe destacar que la película está basada en una novela de William Goldman que también he leído. Normalmente siempre digo que los libros son mejores que las películas, y suele ser siempre la norma, pero en este caso debo decir que el libro no me gusta tanto como la peli. De hecho, difieren bastante en el final y me parece mucho mejor el que propone la película.
Una de las cosas bonitas que tiene la película es cómo el abuelo le cuenta al niño la historia, el cual empieza desencantado y con poco interés. Al principio el niño quiere seguir jugando a los videojuegos en lugar de escuchar una aburrida novela. Sin embargo, tiene mucho encanto ver cómo el crío se va animando e introduciendo en la historia. Me parece que es algo muy humano y bonito de ver, sobre todo para que aprendan los niños que ven la película, más aún en tiempos como los de ahora, en que los niños tienen mil distracciones entre móviles y tablets, y frecuentemente dejan de lado los libros e incluso las relaciones interpersonales.
Tengo entendido que la película no fue una gran taquillazo cuando se estrenó, pero con el tiempo se ha ido metiendo en la cultura popular con muchas de las escenas que tiene. Algunas de mis preferidas son: todas aquellas en las que el espadachín español dice su famosa frase de "Hola, soy Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre... prepárate a morir", la escena de esgrima entre el enmascarado e Íñigo Montoya, la caída por la colina gritando "¡¡¡como desees!!!", el asedio al castillo, el divertido Milagroso Max y su mujer...
Seguiría enumerando prácticamente todas las escenas, pero de momento lo dejamos aquí. Si queréis podéis dejarme en comentarios vuestra escena favorita si la habéis visto. Y si no... ¡¡INCONCEBIBLE!!¡no sé a qué esperáis!